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Ford Maverick: cómo anda la pickup que se disfruta manejando

Written by on 4 marzo, 2022

La nueva camioneta compacta de la marca llega muy pronto al mercado nacional.

La postal argentina de rutas y ciudades cada vez más cargadas de pickups irá teniendo cada vez más integrantes. Y la nueva chata que se empezará a ver en esa foto es la Ford Maverick.

Se trata de un modelo que llega importado desde México y que se posiciona dentro del segmento de camionetas compactas con una mecánica de excelencia y un gran equipamiento.

Al esquema industrial nacional, en donde hay cinco marcas que fabrican camionetas medianas, más los condicionamientos a las importaciones, que hacen que muchos usuarios reemplacen SUV por pickup, el mercado local ha creado un ecosistema casi ideal para este tipo de vehículos.

Y si bien cada vez hay más compradores que eligen como vehículo familiar una chata mid-size, como lo es una Ranger, por ejemplo, se trata de un concepto principalmente pensado para el trabajo y para soportar castigo. Por lo tanto, no resultan todo lo práctico y confortable para un uso urbano cotidiano.

Es ahí en donde las camionetas compactas ganaron terreno rápidamente, con precios más accesibles, mayor confort y dimensiones más contenidas: el resultado lo demuestran los rendimientos de modelos como la Fiat Toro y la Renault Duster Oroch, aunque esta camioneta es un poco más chica.

La nueva Ford Maverick llega con esas características de las pickups compactas pero totalmente potenciadas. A diferencia de una Ranger u otras camionetas más grandes, este modelo lleva un chasis autoportante, similar a la de un auto y lejos del chasis de largueros, pensado más para dar robustez y fortaleza.

De hecho, parte de la arquitectura de la Maverick lo comparte con el Bronco Sport, el SUV mediano de la marca. Eso se repite también en su mecánica y en algunos elementos del interior.

Imagen distinta

El diseño de este modelo intenta acercarse a los ejemplares más grandes de la Raza Fuerte de Ford, como la nueva F-150 y la futura Ranger, cuyo diseño fue revelado el año pasado y que a partir de 2023 se fabricará en el país. Ese estilo se aprecia en una trompa grande y alta, con una gran parrilla y con los faros en forma de C.

Si bien pertenece al segmento de “compactas”, no se trata de un vehículo particularmente chico. Solo viene con carrocería de doble cabina y mide 5 metros de largo, 1,9 de ancho, 3 de distancia entre ejes y 1,74 de altura.

“¿La planchaste?”, fue el comentario de un playero cuando durante la prueba de Clarín nos acercamos a una estación de servicio para cargar combustible. La pregunta hacía referencia a la técnica que utilizan algunos para modificar sus autos y acercarlos más al suelo para intentar darle características más deportivas.

Esta condición, que por supuesto viene así de fábrica, es una de las particularidades de la Maverick, que le juega a favor en algunos aspectos y que en otros le juega en contra.

Por el momento se ofrece una sola opción de motor para la gama de esta camioneta, el impresionante naftero de 2.0 litros turbo que en este modelo entrega 253 caballos de fuerza. Muchísima potencia. De hecho, ninguna Ranger actual (ni siquiera la Raptor) ofrece tanto poder. El torque también es alto: 380 Nm a 3.000 rpm.

La transmisión, al igual que en Bronco Sport o en Mondeo, que también llevan esta mecánica, es automática de 8 velocidades. En nuestro mercado, esta camioneta se ofrece con tracción simple (delantera), en la versión XLT, o integral de reparto automático, como llevaba la unidad Lariat de esta prueba.

Esta última incluye, además, el paquete FX4, con suspensiones con ajustes para el off-road, ganchos de rescate delanteros, una serie de protecciones especiales en la parte inferior del vehículo y neumáticos de uso mixto (ATR), sobre y fuera del asfalto.

En otros mercados también está disponible con una variante híbrida enchufable, es decir, que además del motor térmico incluye uno eléctrico y un paquete de baterías que se puede recargar enchufándolo a una red eléctrica. Por el momento, esta opción no se ofrece en nuestro mercado.

La respuesta de este conjunto mecánico admite muy pocos reproches. Los números que muestran su ficha técnica dicen presente en cada aceleración. La respuesta ante cada demanda es progresiva y enérgica, con una sensación de reserva de fuerza y potencia constante.

Por ejemplo, un sobrepaso en ruta se puede realizar con suma facilidad y el que esté al volante sentirá que podría seguir acelerando en caso de ser necesario.

La caja acompaña muy bien con pasos de marchas rápidos. La única crítica que merece es que no ofrece manera de pasar los cambios de modo manual, ya que no incluye levas detrás del volante y su selectora es una ruedita.

La Ford Maverick se puede mover con mucha velocidad. La potencia y el torque permiten lograr recuperaciones de velocidad muy rápido. Pero también es muy veloz desde “parada”: para ir de 0 a 100 km/h apenas precisa 7,5 segundos. La velocidad máxima está limitada en 175 km/h.

Pero el abuso del acelerador puede cambiar mucho el nivel de consumo. En ruta se puede contener el gasto: a 100 km/h hace 7 l/100 km; a 120 km/h, 8,3 l/100 km; y a 130 km/h, 9,8 l/100 km. Pero en ciudad el consumo se eleva hasta los 14 l/100 km.

El comportamiento dinámico es muy distinto al que se puede lograr con cualquier otra pickup. Ofrece mucha estabilidad y dobla casi como si fuese un auto, con un bajo nivel de balanceo de carrocería Funcionamientos impecables ofrecen la suspensión trasera independiente y la precisión de la dirección eléctrica.

El sistema de tracción también ofrece un gran rendimiento, con un reparto eficiente y rápido de la fuerza del motor hacia las ruedas. Tiene, a su vez, distintos programas para diferentes situaciones, por ejemplo si se circula en barro, arena, piso resbaladizo o si hay que remolcar. Esta versión Lariat viene con neumáticos de uso mixto (ATR).

El gran limitante que encuentra a la hora de salir del asfalto es su distancia al suelo. Los 211 mm de despeje resultan escasos si hay que moverse sobre arena con huellas muy marcadas o por barro profundo.

Esa distancia, además, genera también un ángulo de ataque muy pequeño (21,6°). Es decir, si encarás una trepada muy accidentada al inicio, es muy probable que toque la parte baja del paragolpes delantero.

Un modelo bien pensado

Por dentro es un vehículo cómodo, amplio y bien pensado. La posición de manejo se acerca a la de un auto y el espacio en plazas traseras es muy generoso para dos adultos. Y está lleno de huecos y espacios para que los elementos que se lleven adentro vayan correctamente ubicados.

Si bien la mayoría de los revestimientos son de plástico rígido, prácticamente todas las piezas tienen o un trabajo de estilo (no son una simple cubierta lisa) o una funcionalidad.

Eso pasa en las puertas y en el que probablemente sea el mejor organizador debajo de la consola central que hay en mercado para los elementos que portamos todos los días (billetera, teléfono celular, llaves, tickets, etcétera). La cubierta de este organizador, hecho en una goma que amortigua ruido de monedas, por ejemplo, se puede retirar fácilmente para limpiarlo.

Debajo del asiento trasero hay dos huecos estancos que permiten guardar elementos con barro o mojados sin que se ensucie lo demás. De todos modos, las alfombras son de goma y pensadas para contener suciedad.

En la zona de carga (declara una capacidad de 613 kilos) se puede tener un mayor aprovechamiento de una manera sencilla. El cobertor de la caja tiene una serie de muescas que se pueden aprovechar para separar lo que se transporta o dividir en sectores solo con tablas que encastren en esos apoyos. Tiene también ganchos de sujeción.

El aspecto negativo que muestra la zona de carga es que no incluye en su equipamiento una lona marítima que cubra lo que se lleva en la caja, un elemento imprescindible si a una pickup se le va a dar un uso urbano.

El equipamiento es bueno, tanto en materia de confort como en seguridad. Aunque su oferta de elementos de asistencia a la conducción es menor que la que tiene el Bronco Sport y se limita al freno autónomo de emergencia con detección de peatones.

La Ford Maverick fue lanzada a finales del año pasado y en ese momento se anunciaron los precios: $ 3.929.000 para la versión XLT y $ 4.958.000 para la Lariat. Y primero solo estuvo disponible para adquirirla por plan de ahorro.

Pero la marca del óvalo actualizó la información en su página web y hoy esas versiones figuran con valores de lista de $ 4.527.000 y $ 5.864.000 respectivamente.

Por sus características no es una camioneta pensada para el trabajo rudo. Se la banca afuera del asfalto pero hasta cierto punto. Donde sí marca la diferencia es con su confort de marcha y su comportamiento dinámico. Quien disfrute conducir lo valorará mucho.

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